viernes, 4 de julio de 2014

Fábula, ¿texto de solo moraleja?

La fábula, una narración llena de historia

No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niños.
Cicerón (106 AC-43 AC)
Escritor, orador y político romano.

En la escuela se ha venido trabajando la fábula como el género literario fantástico, lleno de seres inexistentes, que enseñan miles de cualidades, donde se pretende enseñar las buenas acciones  y rechazar las malas, en el que la personificación de cada ser inanimado, cada animal, llena de sueños la mente del niño, que pasea sus ojos frente al libro colmado de letras, colores e imágenes. Pero ¿Es la fábula sólo una narración ficticia que se encarga de mostrar en sus líneas y moralejas, enseñanzas éticas y morales?

La palabra fábula como dice Valverde (1959) viene de habla, lo que nos indica que desde el momento en que el hombre se comunica, la fábula está presente en su diario vivir, haciendo parte de su historia, de su cotidianidad. Asimismo, Valverde exalta la fábula como el fundamento de toda literatura y cultura universal, García (1991), cuenta que aparecieron los primeros textos fabulísticos con un estilo literario en el siglo VI A.C, lo que nos ubica en un remoto tiempo, dándonos a entender que las creencias y la cultura que el hombre poseía en su momento estaba abarcada por este género literario.

Estas afirmaciones permiten ver que no solo la fábula es un texto “recreativo” para los niños, es un género literario que ha arrastrado tras de sí la historia de una humanidad perdida, donde la mente del ser humano recrea toda su vida, cuenta sobre sus creencias, miedos y fortalezas, siendo este el medio de traspasar el conocimiento de generación en generación.

Bernardo Canal Feijoo (1960), afirma que la fábula es el género que “constituye un instrumento típico de expresión”, lo que nos lleva a confirmar lo dicho anteriormente. Ana Atorresi (2009)  nos dice que la fábula es una narración popular, lo que permite confirmar que este género conlleva entre sus líneas un gran camino histórico y hasta anecdotario de nuestros antepasados.  Pero retomemos a nuestra pregunta ¿la fábula enseña moralejas?, en cuanto a mi experiencia, siempre que escuchaba la palabra fábula, llegaba a mi mente “valores, lo bueno, lo malo…”  pero no siempre es así, o por lo menos, no debemos aferrarnos solo a esta idea.

Monterroso (1996) nos dice que la fábula no solo se escribe para ser usada en las clases de ética, ya he señalado que la fábula ha sido parte importante del hombre, al ligarlo con su cotidianidad, por lo tanto, no siempre nos cuenta sobre valores, también sobre hechos que afectan la vida humana, entonces podemos ver que inicialmente la fábula fue escrita para el hombre, no para el niño, pero al pasar de los años, los grandes fabulistas y escritores han trasformado estos escritos vivenciales e históricos en textos que permiten al docente, enseñar valores a los estudiantes.

¿Qué diremos entonces? La mirada que le damos a la fábula debe tomar otro sentido, quitémosle esa etiqueta de género literario infantil que trae una moraleja y es protagonizada por animales, donde la personificación es la mayor figura que allí se maneja, démosle un giro, veamos la cola que trae tras ella, de pronto así, logremos entender tantos eslabones perdidos que tenemos en nuestra historia, tal vez así, ubiquemos las raíces que desconocemos y brindemos a nuestros muchachos una visión más amplia de la que muchas veces se da, donde logremos abrir los ojos de la memoria de nuestros abuelos y conocer el trasfondo que del pasado que hoy desconocemos.

Blanca Luz Mendoza Salazar




Bibliografía
Atorresi, A  & Colaboradores. (2009): Aportes para la enseñanza de la lectura. Editorial.    Salesianos Impresores S.A
Ayala, Carlos (1982): Prólogo a Antología de fábulas. Círculo de lectores. Barcelona.
Canal Feijoo, Bernardo (1960): Burla, credo, culpa en la creación anónimaNova, Buenos Aires.

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